Quinta Etapa entre bosques, crisis, duelos y mi serendipia
Quinta Etapa
“No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.” -Paulo Coelho
Estella – Los Arcos
¡¡¡Qué maravilla dormir sin
escuchar ronquidos, despertar y poder meditar sentada en la cama, preparar las
cosas con calma y sin ruido, ufff!!! Una pasada haber compartido habitación
solamente con 2 mujeres, nota mental: amo mucho la quietud. Me espera una etapa
de aproximadamente 22km que, aunque es aparentemente tranquila y sin mucha
complicación, unas horas después me perdería un poco.
Despedirme de Estella que me
había dejado con ganas de más, fue un poco duro, aunque tuve la oportunidad de
recorrerla el día anterior, sentía que mi conexión con el pueblo hubiera requerido
un par de días, pero esto también es parte del camino. Recorrer con la vista el
río Ega, caminar por sus calles llenas de historia, encanto y misterio, gracias,
Estella, por el momento te digo adiós y gracias. Y sin más, me tomo un espresso
y emprendo el camino, para que adelante en aproximadamente 3 km me tome una
copa de vino en la fuente de Irache (ahora puedo entender un poco el por qué me
perdí).
Como todos los caminos, en algún punto
llega el momento de elegir ¿qué camino voy a tomar?, me detuve un segundo,
honestamente solamente a leer los letreros y tomar una foto, porque yo sabía
que iría por la izquierda, aunque está vez el camino fuera solamente un par de kilómetros
más largo deseaba ir por el bosque. Y mi instinto no me falló, recorrer esa
zona con una diversidad impresionante de árboles, lugar en el que las historias
tradicionales de la zona sitúan reuniones de brujas y misteriosos akelarres. Recorrer
la tierra que pisaron muchas brujas, en donde muchas mujeres se reunían a
compartir saberes, innegablemente, fue asombroso.
"La vida
tenía que destruirte para que tú pudieras reconstruirte mejor". Robin
Sharma.
Llego el momento en el que me
perdí, nada grave, simplemente cuando pensé que ya no veía flechas, decidí volver
al último punto en donde las había visto y buscar por dónde se abría el camino.
Así lo hice, pero en esos veinte minutos pensé muchas cosas, el estar sola, el
elegir el camino menos transitado, los retos que había atravesado durante mi
vida y mis benditas crisis…
La palabra crisis designa, según
el diccionario de la RAE, el cambio profundo y de consecuencias importantes en
un proceso o una situación. Crisis y cambio… ¿Cuál es el significado de
cambiar? La RAE lo describe como dejar una cosa o situación para tomar otra.
Me doy cuenta de que todo eso es
vivir, el cambio es inherente a la vida: lo único realmente constante es el
cambio. Estar vivos consiste en tomar decisiones continuamente, lo que pasa es
que a menudo no lo percibimos. Y acá estaba yo, caminando y tomando decisiones,
reflexionando, sintiendo, dueleando…
Todas las experiencias de nuestra
vida implican una pérdida, pero no podemos olvidar que gracias a haber perdido
algunas cosas hemos ganado otras... Gracias a eso, somos las personas que somos
HOY.
Cuanto mejor puedas saber quién
eres, más capaz serás de dejar algo voluntaria y dolorosamente para dar lugar a
lo nuevo que se desea. En este día a punto de llegar a Los Arcos, elegí vaciarme
de todo el pasado y permitirme vivir en el momento presente y entendí que, si mi
viejo camino no me había llevado a donde quería estar, era el momento de
emprender la búsqueda de uno nuevo.
Apresuré el paso, los últimos kilómetros
los camine tipo el “correcaminos”, una voz me decía “ora si mija, es momento de
acelerar”… Llegué al albergue, me asignaron cama, reserve una sesión de masaje,
me bañe, lave mi ropa, comencé a estudiar la siguiente etapa y justo cuando
pensaba en ir a comer, elegí pasar antes al tendedero, a revisar cómo estaba mi
ropa y para mi sorpresa lo vi allí, lavando su ropa y mi sonrisa se hizo
presente, me acerque a él y le enseñé a usar la máquina manual para secar la
ropa, charlamos un poco con las hospitaleras, nos tomamos nuestra segunda foto,
fuimos al supermercado para compartir la cena y tuvimos una charla profunda, sé
que parece una locura, pero ese día ya lo quería, ya sentía que lo conocía, ya
creía que el destino me lo había puesto en el camino… y a partir de este
momento, no pensaba desaprovechar la fortuna a mi favor, la magia de la
serendipia.
Estaba decidido, al día siguiente
caminaríamos juntos, me fui a dormir feliz y tranquila, sabía que a pesar de
todo lo que en ese momento estaba pasando en mi vida, mi intuición me decía
algo de él. Lo mejor de nuestra conexión es que sin buscarnos nos encontramos.












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