Bitácora de viaje (parte 2): Tomar el camino que nos fue negado
Caminar ya no es un privilegio; hoy es nuestra revolución. Viernes 17 de abril. Salida de la Ciudad de México con destino a Madrid. Antes de subirnos al avión, mientras veía al grupo listo para despegar, me acordé de por qué había empezado todo esto. Durante la preparación de los ocho meses de coaching, me persiguió una contradicción: ¿Qué hacía yo, una mujer que no es creyente, organizando y guiando a un grupo por una ruta profundamente católica como el Camino de Santiago? La respuesta la encontré mucho antes de comprar los boletos. Buscando respuestas para el grupo, me topé con un capítulo de Wanderlust: Una historia de caminar de Rebecca Solnit que me quitó la venda de los ojos. Ahí entendí que caminar sola por el puro placer de andar o pensar —algo que hoy vemos como un acto de salud, ocio o espiritualidad— ha sido históricamente un privilegio masculino y un territorio prohibido para las mujeres. La historia nos revela tres razones clave de por qué caminar sola era un acto ...



