En Mis Pasos: El despertar de la peregrina
"Caminar sola requiere valentía; abrir el espacio para que otras mujeres pisen su propia fuerza requiere desnudarse el alma." Adriana Oarim
¿Y si no camino sola? ¿Y si abro el espacio para que otras mujeres pisen su propia fuerza?
Cuando decidí que iba a armar “En Mis Pasos”, no dimensioné en lo que me estaba metiendo. Una cosa era pasar de caminar sola el Camino Francés con mis propios duelos y miedos, y cinco meses después, irme a hacer el Camino Primitivo en una nueva aventura, igual de llena de incertidumbres, pero eso sí: absolutamente enamorada. Esos dos caminos fueron procesos muy míos. Pero, ¿qué tanto me movió el Camino que, en abril del año pasado, comenzó a surgir la idea en mi cabeza? “¡Voy a guiar a un grupo de mujeres por el Camino de Santiago!”.
Ahí es donde realmente cambió todo. Decidí unir una parte de mi trabajo con una pasión enorme y me comprometí de lleno a armar un programa con la firme intención de enseñar, guiar y acompañar; pero, a la vez, con la claridad de que fueran autónomas. Sabía que yo les mostraría una ruta, pero en el fondo de mi corazón deseaba que cada una de las que eligieran dar el paso lo hiciera adueñándose de todos sus recursos.
Los primeros días fueron de pura logística general: armar un programa con todo lo que yo, desde mi experiencia, consideraba necesario enseñar para hacer el Camino. Una vez elegidos los temas, comenzó la distribución; me llegaban tantas ideas que necesitaba plasmarlas todas de golpe para que ninguna se me fuera a escapar.
Y entonces llegó el momento de convocar a la "sesión cero": una explicación de qué propósito tenía un “programa de coaching para hacer el Camino de Santiago”. Sé que, incluso hoy en día, a muchos les puede parecer una locura esto, porque la mayoría dice: “¿Qué no solamente se trata de caminar?”. Y bueno, sí, en gran parte eso es lo que haces, pero la preparación para vivir un Camino no requiere únicamente un plan físico. Durante ocho meses y a lo largo de varias sesiones, estuve compartiendo con este grupo de futuras peregrinas el verdadero propósito de En Mis Pasos.
Nuestras sesiones se convirtieron en un sube y baja entre la logística más nerd y el trabajo terapéutico más profundo. Tan pronto estábamos afinando el gramaje del equipamiento, el entrenamiento, los hospedajes, la dieta y la suplementación, como terminábamos rascando el alma. Les soltaba frases que para mí eran brújulas, como: “Caminar hacia Santiago es también caminar hacia ti misma” o “El Camino es un acto de amor propio”. Pero también las aterrizaba en la tierra: “El Camino no es una carrera, pero requiere resistencia y salud”.
No les iba a maquillar la realidad. En cada sesión, mientras organizábamos los kilómetros, les preguntaba directo: "¿Cómo llega tu mochila emocional hoy?". Recuerdo mucho la sesión en la que ya solo faltaban dos meses para irnos; el viaje se nos venía encima y la logística se puso seria. Les pedí: "En una palabra, ¿qué sientes en este momento?". Y ahí brotó todo: Miedo, emoción, ansiedad, alegría.
Fue justo ahí, con todas esas emociones sobre la mesa, donde les recalqué la importancia de preparar su hoja de ruta. Para mí era vital que la armaran a conciencia, no como una simple tarea, sino como un verdadero acto de responsabilidad, autonomía y, sobre todo, de confianza en ellas mismas. Necesitaba que entendieran el trato: mi destino, mi responsabilidad. Yo te guío, pero tú lideras tu Camino. Yo no iba a resolverles la vida; les daría las herramientas, pero el paso lo darían ellas. Por eso, esa hoja de ruta iba más allá de los mapas; era el compromiso real de cuidarse a sí mismas y de cuidar también a sus compañeras.
Fueron meses intensos de ver cómo se encendía el despertar de la peregrina, ese instante mágico en el que pasas de la teoría a la acción. Ahí entendimos que el Camino de verdad no se anda, se vive en las entrañas. Y con esa certeza latiendo fuerte, las mochilas listas y los tenis de senderismo puestos, por fin nos subimos al avión. Ponferrada nos esperaba y nosotras ya estábamos listas para empezar a pisar nuestra propia historia.
(Continuará...)
Fotos de los meses de preparación:













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