Etapa 1 Roncesvalles - Zubiri "Siempre se puede empezar de nuevo"
De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo. ~Facundo Cabral
Hay momentos en los que
enfrentamos situaciones tan difíciles o dolorosas que nos obligan a empezar de
nuevo; aunque es algo difícil de hacer, me sentía dispuesta. La muerte tiene
algo jodidamente hermoso, cuando la aceptas, sabes que el final es una
evolución, y que de algún modo puedes estar en contacto con tu ser amado de otras
formas, ¿cuáles?, el camino me lo mostraría.
Primera etapa Roncesvalles a
Zubiri, tenía frente a mi más de 20 km (21.4 km para ser exacta y una bajada de
su “pinche madre”, que sería una de mis primeras pruebas). Desperté emocionada,
estaba lista para salir, me vestí con mis tres trapos de ropa técnica que
llevaba y aunque la temperatura era bastante fría, me dije a mi misma “sin
jotear mija”. Aún recuerdo la energía que sentí en ese primer momento, al
despedirme de los hospitaleros y salir del albergue, experimenté una dicha
inmensa, admire el paisaje, tome las primeras fotografías y me despedí de
Roncesvalles, ese pueblito con menos de 20 habitantes, pero con patrimonio
cultural e histórico, destacando la Real Colegiata, conocida como la pequeña
Notre Dame.
Comenzaba mi día caminando en
bosques mágicos, llenos de leyendas acerca de brujas, espacios en donde se
vivieron muchos aquelarres, reuniones de brujas para hacer pócimas,
encantamientos, sanaciones… Pero también el espacio, en donde muchas de ellas
fueran torturadas y llevadas a la hoguera. Aquí quiero abrir un espacio para
hablar de las mujeres que viajamos solas y quiero decirte que intuitivamente
conocemos muchas cosas y nuestro entorno nos cuida de alguna manera, la
naturaleza nos protege, la gran sabiduría ancestral de mujeres se había borrado
con la Inquisición. Cómo las que se hacían llamar brujas, habían sido
demonizadas y quemadas en la época, las mujeres dejamos de confiar en nuestra
energía y hoy al caminar por estás tierras, retomo parte de lo que fuimos, recorro
estos bosques empoderando mi esencia femenina, soy una peregrina hija de muchas
mujeres que fueron calladas, torturadas, violentadas, martirizadas, pero, sobre
todo, olvidadas… Hoy en este caminar, contacto con la magia de todas las brujas
que hemos pasado por aquí.
Frondosos bosques, pintorescos
pueblos, la magia de la montaña, el encanto del recorrido, paisajes que te
invitan a sumergirte en su inmensidad… Y de pronto en el camino apareció un
food truck en el Alto del Erro, en donde cuenta la leyenda que si dejas una
prenda tuya (de preferencia un calzón, si queridos, así como lo leen), encontraras
el amor en el camino y aquí yo me emocioné un montón, pero también pensé: no
mames Adriana, nada más traes 2 calzones, ¿qué creen que hice? El chico que nos
atendió nos contó de bodas que se celebraron gracias a esta “alta brujería”. *adjunto
fotos del baúl de los hechizos
Y finalmente la señora bajada
para llegar a Zubiri, que si la montaña está muy erosionada es poco, la bajada
la sentí más empinada que cualquier posición sexual que se puedan imaginar jaja
(no sé por qué pensé en eso), pero al final, después de entrar en pánico,
sentarme y bajar de nalgas mejor, llegué al fin a Zubiri y crucé el puente de
la rabia, que bonito el río Arga, maravilloso final de etapa.
¿Y si me permito empezar de
nuevo? ¿Y si realmente la muerte de mi papá es un nuevo comienzo? ¿Qué hay más
allá del dolor? ¿Qué hay más allá de aprender a vivir sin tu gran apoyo y guía?
¿Qué pasaría si me atrevo a buscarte en otro lado que no sea en tu escritorio,
papá?... Lo voy a intentar.



















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