Un sueño, una promesa y un duelo...

"A menudo, cuando el mundo exterior nos falla, nos damos cuenta de que la fuente de la verdadera resiliencia está en nuestro interior. Es a través de los recursos del viaje interior que sobrevivimos al cambio, a los acontecimientos catastróficos e incluso a la muerte misma" Dra. Sheryl A. Kujawa-Holbrook







Recuerdo bien la primera vez que escuché sobre el camino de Santiago de Compostela, en ese entonces vivía en Amatlán Morelos, en una comunidad terapéutica y recuerdo que la idea de ir a caminar cientos de kilómetros en la naturaleza me pareció hermoso. Y desde ese momento 2014, la idea se fue transformando en un sueño, ya para el 2020 tenía los boletos para irme a hacer el peregrinaje y el covid cambió un poco mis planes, recuerdo hablar por teléfono con mi padre para decirle que no iría y que eso me ponía triste, sobre todo por el tema del sueño que quería cumplirme si hacía el camino (escribir un libro). Él me propuso comenzar a escribir, aunque en ese momento no pudiera viajar, pero la idea simplemente me causo terror ¿sobre qué puedo escribir yo? (y hoy en día sigue rondando por mi cabeza algo similar)

El 30 de julio del 2023 mi padre falleció, posiblemente el día más difícil al cual tuve que sobrevivir, él era mi todo (guía, héroe, inspiración, motivación, consejero, apoyo, maestro y mi amor), decirle adiós aún hoy sigue doliendo, pero antes de su partida le hice la promesa de ir a hacer el camino y poder encontrar la inspiración para comenzar a escribir.

Después de su partida viví meses de mucho dolor e incertidumbre, además de una mudanza en medio del duelo y tener cabeza para tomar decisiones importantes, parecía que por momentos podía “poner pausa” al duelo, pero seis meses después estaba triste y sin rumbo, sentada en el sillón de la casa tomé la decisión de hacer el camino, lo haría para poder despedirme de él, para poder hablar con él todo lo que no nos pudimos decir, para sanar la culpa de no haber pasado más tiempo a su lado, para dejar de sentir el vacío de la ausencia del hombre más importante en mi vida, pero sobre todo para reencontrar un sentido en mi vida, en lo que quedaba de ella después de su partida.

Y así comenzó la planificación de este viaje, en medio de un gran dolor y una profunda tristeza, comprar boletos de avión, estudiar el equipo, trazar la ruta, entrenar, lastimarme, continuar… ¿cómo te preparas para decirle adiós al dolor que te causó la muerte de la persona que más has amado en tu vida? Y por primera vez en la vida no intenté escapar de lo que sentía, porque por duro que fuera, si escapaba, perdería su recuerdo y era lo único que me quedaba de él.

Dicen que el duelo no te cambia, simplemente te revela. ¿Qué fue lo que siempre estuvo allí frente a mí? Estaba por descubrirlo…


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